Así ha reinventado la NASA la rueda

 

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La rueda del futuro ha llegado. La agencia espacial norteamericana lleva más de una década trabajando codo con codo con la empresa de neumáticos, Gooyear. La finalidad de esta colaboración era la de diseñar una rueda que pudiera instalarse perfectamente en los vehículos espaciales que exploran territorios como la Luna o Marte. Este invento revolucionario por fin ha visto la luz. Cumple con las premisas básicas que establecieron al comienzo del proyecto: es elástica, no se desgasta, ni se deforma, y tampoco sufrirá ningún pinchazo.

Se pusieron manos a la obra. En el curso, descubrieron que el caucho que suele usarse en los neumáticos podía ser sustituido por otro material más resistente. La respuesta fue el titanio con memoria de forma, que es una aleación de titanio y niquel. Esta malla elástica impide que la rueda se deforme. Esto permitirá que atraviese terrenos abruptos con rocas y otros obstáculos.

El titanio con memoria de forma no es de nueva creación. Compañías del sector tecnológicos como Samsung o Apple las aplican en sus productos desde hace años. También es muy habitual ver este material en objetos tan comunes como son las gafas de sol.

Otro de los rasgos característicos de esta súper rueda es que no se puede pinchar porque carece de cualquier cámara o similar que contenga aire. La estructura que tiene absorbe con mayor fuerza la energía de los impactos por lo que logra una tracción parecida a la de un neumático. La única diferencia -que es una ventaja- es que no se hunde en superficies arenosas. Además, soporta cargas descomunales de peso y, eso no impide, que se ajuste al terreno que está atravesando.

Es un avance excepcional. Solo basta con compararlo con antiguos diseños que tuvieron la oportunidad de viajar al espacio. El primer vehículo espacial, al que se llamó Moon Walker, utilizó en 1970 ocho ruedas de mala de alambre rígido con radios tipo bicicleta y tacos metálicos para la tracción. El último que se usó en una expedición a Marte, el Mars Curiosity Rover salió algo perjudicado de su expedición. Después de un año en el planeta rojo, el equipo de investigación de esta misión detectó que había abolladuras y fisuras en sus ruedas.

En principio, sólo es un prototipo. Los investigadores han revelado que esta rueda parece funcionar muy bien con los Mars Rover, que se destinan a las expediciones espaciales. No se descarta que en un futuro estas ruedas lleguen a nuestros automóviles. Hasta entonces, esperamos que pasen su prueba de fuego: soportar la vida en Marte.

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