¿No duermes?: Estos son los mejores consejos para conciliar el sueño

Cada vez son más las personas que afirman tener problemas para conciliar el sueño. En muchas ocasiones, estas personas terminan optando por tomarse medicamentos o complementos para conseguir conciliar el sueño. Una cosa que, a largo plazo, puede resultar muy peligrosa, porque el cuerpo se acostumbra a dormir gracias a este tipo de productos.

Además de costoso, este método es el que la química y medicina han ideado para que consigamos dormir. Pero, sin embargo, hay una serie de trucos para conseguir dormirse en un par de minutos nada más acostarse. Y, de esta manera, olvidarte de quedarte dando vueltas sin parar hasta que, por puro cansancio, acabes cayendo en el mundo de los sueños, a muy alta hora de la madrugada, y no puedas dormir lo suficiente como para recuperar la energía necesaria para un nuevo día.

El truco de la rutina para conciliar el sueño

 

leche y galletas

Antes de entrar dentro del mundo de las posturas, hay un pequeño truco que puede conseguir que te entre sueño a la vez que te vas a la cama. En vez de esperar hasta altas horas de la madrugada para que te entren ganas de dormir, y entonces aprovechar para irte a la cama, puedes probar con este método. El ser humano funciona mediante rutinas, que se pueden convertir casi en inconscientes. Al igual que una persona se despierta haciendo una rutina (levantarse, irse al baño, desayunar, etc.), el truco de utilizar una rutina también puede ayudarte a coger el sueño.

De hecho, diversos estudios han demostrado que gracias al uso de una rutina previa a dormir, y si se repite día tras día, el cuerpo se acostumbra la momento de dormir e inicia sus preparativos cerebrales mientras vamos realizando esta misma rutina día tras día. Es un truco sencillo, que reside en las cosas cotidianas, y que puedes aplicar desde hoy mismo. De hecho, el truco aquél de tomar un vaso caliente de leche antes de dormir no ayuda a conciliar mejor el sueño (según los estudios realizados), pero sí que lo hace el hecho de tomárselo todas las noches antes de meterse a la cama. Una pequeña costumbre, que se convierte en rutina, y que ayuda mucho a coger el sueño.