¿Nos podemos morir por comer carne roja?

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La carne roja aumenta el riesgo de morir por cáncer o enfermedad cardiovascular, pero todo tiene un por qué. El truco es no abusar. Expertos en nutrición advierten que se debería limitar el consumo de ternera, cerdo, cordero y embutidos a 2 o 3 raciones a la semana. Muchas personas comen carne roja a diario.

Existe una nueva investigación sobre este tema, que han dado unos resultados bastante clarificadores y ha demostrado que la carne roja no es tan sana como nos suelen vender.

El consumo regular de carne roja, sobre todo de carne procesada, fue asociada a un mayor riesgo morir de forma prematura por algún tipo de cáncer o por alguna enfermedad cardiovascular. Consumir a diario una porción de carne probó que podía incrementar en un 13% el riesgo de morir y hasta un 20% el peligro, cuando el consumo diario era de carne procesada. Cuando los investigadores miraron la causa de la muerte, el riesgo se disparaba al 21% para los problemas de corazón y al 16% el cáncer.Estos datos son alarmantes, pero no significa que toda la carne roja no sea sana. Lo importante es evitar la carne procesada, y dosificar la carne roja sin procesar.

Este estudio, también reveló que el comer otros tipos de carne como el pollo, el pescado, el conejo, o cereales ricos en proteínas, reducía las posibilidades de una muerte prematura.

Mirando hacia atrás y aprendiendo de la historia, en el siglo XX hubo un aumento importante de enfermedades intestinales (cáncer del aparato digestivo, enfermedades inflamatorias intestinales, diverticulitis del colon…). Es muy probable que la causa principal fuera el incremento en el consumo de carne roja de mala calidad: embutidos y carne que venía de granjas industriales, etc. Lo que sí está claro en cuanto a estudios y estadísticas, es que en todos los países en los que el consumo de carne roja aumenta, las enfermedades digestivas lo hacen también.

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Otra de las enfermedades que, el comer mucha carne roja, tienen más posibilidades de desarrollarse, es el cáncer de colon. Una de las teorías es que la carne de vacuno contiene virus resistentes a la cocción. Al cocinar este tipo de carne, aparecen nitrosaminas cancerígenas. Los virus de la carne atacan la pared de los intestinos, creando así infecciones que se convierten en cáncer. También podría originarse por el hierro hemo que se encuentra en la carne roja, y no sólo de vaca, sino también de ternera, cordero, cerdo, pato, oca, conejo, caballo y también en las vísceras.

Pero no todo son malas noticias. El jamón Ibérico no entra en la ecuación. No entra en el grupo de carne roja (procesada o no) que puede provocar el aumento de probabilidades de una muerte prematura.

En definitiva, la carne roja no mata. Pero sí que viviremos menos si abusamos de ella.