Los reality shows, tipo Supervivientes, es lo que tienen. La convivencia, las situaciones límite, el hambre o el cansancio, a menudo provocan enfados entre los concursantes. Y es normal, porque entre que apenas comen, las duras pruebas a las que les somete el programa, el agotamiento, y el estar todo el santo día juntos en una isla desierta, lo suyo es desquiciarse. Muchas amistades se han roto en Supervivientes. Y es que, a veces, son suficientes unos pocos segundos para acabar con una relación de años.

Si quieres saber que amistades se ha cargado el reality, sigue leyendo.

2Barranco se enfada con Hugo y Ana María

Esta vez la manzana de la discordia, fue una hamburguesa. Y es que solo hace falta pasar un poco de hambre para darse cuenta de lo importante que es la comida, algo que para el primer mundo, para la sociedad occidental, apenas es un problema, porque la mayoría tiene esta necesidad básica completamente satisfecha. Así, le damos más importancia a cosas mucho más superfluas. Hasta que falta, claro. Cuando el estómago empieza a hacer ruido, todos somos como la Esteban, que por su Andreíta ma-ta, pero en este caso, por lo que se está dispuesto a cometer un crimen es por comida, ni más ni menos.

Ni que decir tiene lo que supone una hamburguesa para estos concursantes de Supervivientes que acostumbran a comer cangrejos y cocos, a hacer sus necesidades a la intemperie y a pasar un montón de calamidades. Si bien, esto lo hacen voluntariamente y por dinero.

El caso es que Hugo ganó y se comió el suculento manjar, para sorpresa de sus compañeros, ya que, lo normal en este programa, es compartir el premio. ¿Empatía, generosidad, amistad? Parecen ser conceptos desconocidos para Hugo, que dejó boquiabiertos, tanto a Barranco como a Jorge, llegando a admitir el primero estar muy decepcionado con Ana María.

Pero la cosa fue mucho más allá. Hugo, encima, pidió que se le guardara la porción de arroz a la que tenía derecho. Barranco se cabreó, y no es para menos, ya que cuando el ganó su premio, regaló su comida y su cena a sus compis. Está claro que no se puede esperar agradecimiento por parte de algunos. Pero, ojo, que arrieros somos.