Salir en la tele parece ser una forma fácil de ganar dinero rápido y de hacerse famoso. En una época en la que la imagen es lo más importante, la tele se ha convertido en el centro al que quieren llegar todos los famosos, muchas veces sin importarles los medios o las consecuencias.

Y es que, sé sincero, la fama es algo realmente atrayente. La fama implica que destacas sobre los demás sea por tu inteligencia, por tu belleza, por tus capacidades artísticas, y en ocasiones por tus tonterías y mentiras. Hubo una época en la que ser famoso no era cosa fácil. Había una especie de criba  que mantenía que debías tener una clase social, una fortuna económica, o ser un artista reconocido para formar parte de la élite de los famosos. Ahora, la tele  se ha convertido en un instrumento igualador. Cualquiera puede entrar en el reino de los famosos siempre que esté dispuesto a asumir lo que esto implica.

Para ser uno de los famosos de la tele tienes varios caminos, pero el principal es lograr salir en uno de sus programas de color rosa (aunque ahora se tiñen de rojo sangre con los pseudo famosos lanzándose unos a otros directos a la yugular). Programas de la tele como Sálvame favorecen que los famosos se inventen cualquier cosa que sirva para subir los índices de audiencia. Así los famosos hablan de su vida privada, de sus líos amorosos, incluyendo claro está las muy jugosas cuestiones de cuernos.

2Belén Esteban de la nada a ser la Princesa del pueblo

A la fama llegó Belén Esteban, hace ya muchos años. Su mayor logro en la vida había sido llegar a casarse con el torero Jesulín de Ubrique. Desde entonces, hemos seguido, día a día, tal como si fuera una más de nuestra familia, todas las circunstancias de su vida. Desde los desplantes de Jesulín y su divorcio.  Sus enfrentamientos con la nueva mujer de este “La Campanario”. La  polémica mayoría de edad de su hija Andreita. Su compromiso y boda con el conductor de ambulancia Francisco Álvarez Gómez. Sus problemas de salud y un largo etc. Belén Esteban pasó de ser una joven desconocida a convertirse en la Princesa del Pueblo, amada y odiada por igual. Personaje mediático que tiene que reinventarse a sí misma haciendo piruetas en el aire cada vez que bajan sus índices de audiencia.