Todos sucumbimos a una moda hortera. En ese momento nos parecía de lo más guay, quisimos copiarlo, e incluso ahorramos para poder seguirlo, porque la última chaqueta costaba lo suyo (en pesetas). Ahora lo piensas, y sólo puedes preguntarte: ¿por qué habré hecho eso?

 

0

Pantalones de campana

Y cuanto más de campana, mejor. Como las modas vuelven, de vez en cuando notamos algún pequeño revival, sí, y nosotros vivimos esa época, y la magníficamos. Tenían que ser de campana. Que llegara justo al suelo, combinándolas con tus deportivas con pseudo plataforma.

Y si era de algún color chillón, mejor. Naranja butanero. Rojos. O cualquier otro color que fuese inclasificable.

Para que luego nos dijera nuestra madre que los acortáramos, que si no, íbamos a estar barriendo toda la basura de nuestra ciudad con nuestros pantalones.