Trucos para aparcar bien

Aparcar es sin duda una de las tareas más estresantes con las que se enfrenta un conductor cada día. Si bien, el aparcamiento es una maniobra que podemos entrenar en cualquier sitio, parece que cuando llega el momento de hacerlo en una calle con tráfico se nos olvidan todas las teorías, nos ponemos nerviosos y cuesta el doble.

Cuando encontramos un sitio, en el que es más que probable que nos entre el coche, lo que debemos hacer es señalizar la maniobra poniendo en funcionamiento el intermitente del lado que vayamos a aparcar e iniciarla sin preocuparnos de los que están esperando detrás. Si controlas los nervios tardaras la mitad. Fin post

Nos situamos en paralelo al coche que ocupa la plaza delantera al sitio que queramos aparcar a una distancia algo menor a un metro de tal manera que los asientos de los conductores de ambos vehículos queden a la misma altura.

Posteriormente iniciamos la marcha atrás lentamente hasta que nuestra ventanilla trasera coincida con la zaga del coche de al lado. Alcanzado ese punto giramos todo el volante hacia el lado que queramos aparcar e iniciamos de nuevo la marcha atrás.

Ahora, y según mandan los cánones, tomamos una serie de referencias (basta con tres de ellas) para que la maniobra resulte perfecta:

La zaga de nuestro coche tiene que entrar en el hueco hasta que forme un ángulo de 45 grados con el coche situado delante.

El retrovisor del lado que aparcamos tiene que coincidir con el extremo contrario del paragolpes del coche situado delante.

Por el espejo interior no veremos el morro del coche de atrás, lo veremos por el retrovisor contrario al lado que aparquemos. Conviene no pegarse en exceso al bordillo para poder seguir maniobrando.

Giramos a tope el volante hacia el otro lado y reiniciamos de nuevo la marcha atrás hasta que el coche quede ubicado, ahora solo queda enderezar la dirección y terminar de colocarlo.

Aparcar en batería es más sencillo. Si lo haces de frente bastará con que te abras bien y vigiles la maniobra con ambos espejos laterales para que la parte trasera de tu coche no roce contra otro vehículo o columna. Si no entras con el radio de giro adecuado, aunque veas que el morro entra, la parte de atrás te dará problemas.

Para aparcar en batería marcha atrás debes encontrar un sitio lo suficientemente amplio para que luego puedas salir por la puerta.

Una vez localizado el hueco, nos situamos en paralelo dos coches después al sitio que queremos aparcar. Iniciamos la maniobra de marcha atrás y cuando el final de tu ventanilla trasera del lado al que aparcas coincida con el faro delantero del coche situado al lado de la plaza en la que pretendemos aparcar, detenemos el vehículo.

Giramos el volante hacia el lado a estacionar casi a tope e iniciamos de nuevo la marcha atrás suavemente controlando por los espejos si llevamos la trayectoria adecuada. En caso de tener que rectificarla, bastará con meter primera salir un poco hacia delante y corregirla.

Ya sabéis, una vez aparcado, quitamos la marcha, ponemos el freno de mano, apagamos luces e intermitentes y salimos del vehículo cerrándolo y si fuera posible pegando los espejos a la carrocería para evitar sorpresas. En caso de tener que aparcar cuesta arriba es conveniente dejar la primera marcha metida además del freno de mano activado. Si fuese cuesta abajo podéis dejar metida la marcha atrás (cuidado al volver a arrancarlo).

Imágenes Flickr bajo licencia CC de Wouter Kiel

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