No lo neguéis. Nos ha pasado a todas. Empezamos riéndonos como tontas, y acabamos suspirando por las esquinas por el chulito del barrio. Nuestra cabeza dice que no, que es estúpido. Pero es un estúpido tan guapo… ¿Qué es lo que tienen que nos vuelven locas, loquitas, locas? Pues aquí te lo vamos a explicar.

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Porque pensamos que son inalcanzables

Efectivamente, es algo así. Porque ves las diferencias que hay entre tú y él: una chica normalita, ni fú ni fa, y él, ese tío lleno de seguridad, bromista y con ese toque rebelde. En realidad lo hace para llamar la atención. No la tuya, sino la de todo el mundo. Pero le funciona.

Esto hace que, sin querer, acabes pensando en él, en sus defectos. Y poco a poco, hasta esos defectos te parecen encantadores. Luego piensas en que no sois una buena pareja, que no pegáis ni con cola. Pero cuando una chispa de curiosidad se enciende y tu mente empieza a volar, mal vamos. Ya has caído.

En realidad, luego no son tan inalcanzables, y han tenido buen ojo para cazar a aquella que está interesada, pero intenta no hacerlo notar. Y es cuando se pasa al siguiente paso: la emoción.