Cómo hizo un pollo para vivir sin cabeza

Existe una expresión muy curiosa en castellano: “correr como un pollo sin cabeza“. Visualmente muy llamativa, rápidamente nuestro cerebro intenta imaginar algo que no ha visto nunca. El significado es ir de un lado a otro, a gran velocidad y de manera frenética, como hacen estos animales cuando son decapitados. Se utiliza cuando alguien va sin rumbo fijo y está algo perdido, porque no tiene (o no utiliza) el cerebro.

La curiosidad viene con la historia del pollo Mike. El relato nos emplaza en septiembre de 1945, cuando Lloyd Oslen, un agricultor estadounidense, eligió un pollo para la cena del día. Al intentar decapitarlo de un hachazo, no lo hizo bien y no consiguió seccionarle la yugular, de manera que el pollo, al no tener todo el tallo cerebral cortado, era capaz de seguir moviéndose. Aunque el equilibrio no era perfecto, no solo sobrevivió sino que fue capaz de vivir ¡18 meses!

Ante semejante acontecimiento, la familia de Lloyd Oslen decidió que ese ejemplar, por extraño, merecía seguir viviendo, así que cada día le administraban comida directamente en el esófago, al mismo tiempo que le curaban la herida y las secreciones del cuello mediante el uso de una jeringuilla.

pollo cuidado

Sin duda, esta es una historia brutal que nos hace pensar en el deseo por vivir que tienen algunos. Aunque las circunstancias de la vida te puedan llevar a una mala situación, siempre hay que tirar hacia delante. No importa si te encuentras metido en problemas muy gordos, porque seguro que no es tan grave como estar decapitado. La historia de Mike tuvo un desenlace muy triste, aunque inevitable por otro lado. 18 meses después del suceso, sus dueños estaban de viaje y se olvidaron los utensilios para los cuidados del pollo. Como no podía alimentarse por sí mismo, acabó falleciendo.

Lógicamente, un episodio así lo podemos analizar desde numerosos puntos de vista. Nos podemos quedar en un plano superficial, en la anécdota graciosa que nos hace pensar que vivimos en un mundo realmente raro. Pero también podemos verlo desde una perspectiva más profunda y existencial. Cada vez son más las personas que se sumergen en una rutina que parece arrastrarlos día a día, almas en pena que no tienen tiempo reflexionar y actuar en consecuencia, para pararse a disfrutar de los pequeños placeres de la vida, para echar el freno y dejar de estar -aunque sea por un momento- preocupados por el trabajo o la familia.

Incluso en las situaciones más adversas, hay que buscar el sentido de la vida y tratar de seguir un camino coherente con lo que queremos hacer, aunque eso implique un esfuerzo mayor del que nos gustaría. No todo nos va a caer del cielo, y en ocasiones necesitaremos de los demás para seguir adelante, como le sucedía al pollo Mike con la alimentación.

Comentarios de Facebook

Deja un comentario

¡Síguenos en Facebook!