Los momentos más incómodos que pasarás en la vida

En la vida hay momentos en los que surgen ciertas circunstancias que hacen que quisieras decir “tierra, trágame” y que entonces se abriera un agujero en el suelo y te engullera de forma que evitaras cierta vergüenza que ves venir de manera inminente, esto es lo que se llama un momento incómodo. Puede suceder con mayor o menor frecuencia, pero lo que está claro es que te marca enormemente y te suele acompañar mentalmente durante mucho tiempo o, incluso, para toda la vida.

Aquí recogemos 8 situaciones que pueden resultar muy incómodas, por lo que deberías intentar evitarlas, si es posible. No caigas en el mismo error que otras personas y, por supuesto, no tropieces dos veces con la misma pierna. Los momentos más incómodos pueden ser muy graciosos, pero siempre vistos desde fuera y no siendo el protagonista principal en primera persona. Cuando revises esta lista entenderás por qué…


1

Si eres un hombre, el hecho de conocer a tu suegra es un momento de tensión, la madre de tu pareja debe darte el visto bueno como persona para acompañar a hija en la vida y a ti el simple hecho de sentir que debes gustarle a alguien ya te genera inseguridad por sí solo.

Si llega el día en que te presentan a tu suegra y resulta que te encuentras con una mujer que parece estar aún más tonificada e incluso más buena que tu novia, el momento puede ser brutalmente incómodo, sobre todo si no controlas y se te escapan los ojos a donde no deben.


2

Una fotografía es un recuerdo inmortal para no olvidar el momento que estamos viviendo y recordarlo con la máxima precisión de detalles, pero a veces la propia fotografía puede jugarnos una mala pasada, como en el caso de esta instantánea.

Se encuentran tres chicas en un gimnasio y deciden hacer la foto, dos van vestidas iguales por lo que la que no se coloca entre ambas posando de frente y sus amigas de medio lado, tapándole parte del texto de la camiseta de manera que lo que queda en la foto es que la chica lleva una camiseta donde pone “anal”


3

Comprar ropa interior bonita está muy bien y que mejor forma de hacerlo que acompañarse por una hermana y que la elijan juntas, pero volver a casa y hacerse una foto con la lencería recién adquirida en la mano no sería lo más normal del mundo y hacerlo delante de la atenta mirada de su padre tampoco.

En la foto dos chicas bastante jovencitas nos enseñan sus nuevos tangas, mientras de fondo vemos al padre observando, con cara de pensar para qué querrán sus hijas este tipo de ropa interior siendo aún unas niñas


4

Para las mujeres la moda es superimportante, pueden pasarse horas eligiendo la ropa que se van a poner ya sea para ir a trabajar, a una fiesta o al cine, es un ritual importante el cómo van vestidas, y al hilo de esto, si hay algo que hace pasar un rato muy incómodo es encontrarse con alguien que se ha vestido igual, ya sea la misma prenda o la misma combinación de colores.

En la imagen vemos como en la parada de un tranvía han coincidido una mujer y un hombre vestidos igual. El hombre la está mirando y probablemente estará pensando “qué casualidad” pero ella está marcando la distancia.


5

En la vida, además de incomodidades hay incoherencias y estas a veces si se juntan en una determinada circunstancia puede generar una incomodidad de por sí. Por ejemplo, si se supone que las mujeres tienen el pecho grande y los hombres deben tenerlo plano, o como mucho definido el musculo pectoral, sería una incoherencia encontrar una mujer con la que la naturaleza no ha sido muy generosa y un hombre con bastante grasa en el pectoral.

Pues eso es lo que pasó en este partido de la FIFA en el que estas dos personas coincidieron trabajando en el mismo espacio y el graciosillo de turno les sacó una fotografía para evidenciar esta curiosidad


6

Los lugares donde mostramos nuestras partes íntimas, ya sea por motivos de salud, como al acudir a un determinado tipo de médico o de necesidades fisiológicas, como cuando usamos retretes públicos, son lugares donde la posibilidad de que suceda un hecho incomodo se multiplica considerablemente. Si además la arquitectura del lugar lo propicia ya, apaga y vámonos.

Observando la fotografía nos preguntamos qué pasará cuando dos hombres coincidan en estos meaderos, si uno esperara a que acabe el otro, si compararán tamaños o harán un concurso de quien lo lanza más lejos. También nos preguntamos en que pensaba el arquitecto que diseñó el baño o el albañil que se encargó de ejecutar la obra.


7

Algo con lo que se pasa muchísima vergüenza ajena es cuando crees que alguien se dirige a ti y tú contestas y en realidad el otro se está dirigiendo a otra persona. Se pasa muy mal y uno se siente más tonto que nadie. Si esto sucede en un lugar público, ante muchas personas observando y en un acto importante, no queremos ni imaginar.

Lo del pobre hombre de la foto es aún peor, él creía que le iban a estrechar la mano y la dio y hasta se la cogió y en realidad el otro señor se la quería dar al que estaba al lado, sin duda debió sentirse muy ridículo en este momento.


8

Y para finalizar, vamos a hablar de algo que puede suceder en una cita amorosa, donde también hay lugar para momentos incómodos y de vergüenza, a veces por caprichos del destino que hacen que hagamos alguna cosa tonta llevados por los nervios y la emoción, pero otros por algo tan cruel como que el otro no sienta lo mismo y no hayamos captado el mensaje.

Eso sucede cuando creemos por ejemplo que es un buen momento para besar a nuestra posible conquista y al otro no le apetece o no le hemos gustado y cuando nuestros labios van a tocar su boca, ¡pam! Giran la cara y nos ponen la mejilla, sin lugar a dudas un momento de lo más ¡tierra trágame!”