Los ladrones más patosos de la historia

Hasta para ser ladrón hay que tener todo muy estudiado. No significa que haya que hacer un máster, pero desde luego, sí que hay que tener un poco de cabeza y contar con un buen plan. Claro que no lo sabemos por experiencia propia, sino porque los ladrones de las películas así obran.

Todos ello se caracterizan por dar ciertos golpes que suelen salir del todo bien. Hoy hablamos de esos que quizás, deberían haber estudiado un poco más sus técnicas. Aunque en ocasiones hasta pueden salir bien, pero si es así, es simple y mera coincidencia. ¡No te pierdas todo lo que sigue!.

Lo imposible de la sudadera

En este primer caso, aunque parece de chiste, fue totalmente real. Parece que un ladrón en el Reino Unido entró en una galería de arte. Su intención no era precisamente mirar las obras sino robar una de ellas. Así que, pilló uno de los cuadros para poder robarlo. Pero claro, tenía que intentar no ser visto o quizás, ser un poco sutil para poder salir de allí con total elegancia y como si no pasara nada de nada.

Pero no fue así, ya que intentó ocultar el cuadro bajo la sudadera que llevaba. Se dio cuenta de que no podía porque el cuadro era más grande y la sudadera no estiraba tanto para ocultarlo. Así que, qué mejor manera que colocarlo bajo el brazo y salir de la galería. La seguridad del local se dieron cuenta y el ladrón se puso nervioso, tiró el cuadro y salió huyendo de lugar como si no hubiese un mañana. Es cierto que en el vídeo no se llega a ver la última parte, pero así fue. La obra estaba valorada en unas 700 libras