Los turistas son aquellas personas que, lamentablemente, sufren más engaños en el año, debido a que en cada país del mundo siempre hay gente que se dedica a estafarlos.

Ellos tratan de disimular y mostrar otro rostro y actitud durante los viajes que pueden realizar a través de los cinco continentes. Sin embargo, los turistas tienen un olor característico que nada ni nadie se los podrá quitar. A simple vista, son propensos a ser víctimas fáciles de malhechores que aprovechan para hacerles hurtos de objetos, falsificaciones, robos de datos o cambios de divisas.

Este término hace alusión a aquellas personas que se trasladan de su entorno habitual hacia otro punto geográfico con fines específicos. Uno de estos puede ser por la cultura, debido a que los individuos que visitan diversos lugares de su país o del planeta, lo hacen con la intención de aprender más o para aumentar su conocimiento sobre los hábitos de las distintas latitudes.

Existen otros tipos de turistas que, a manera de debate, no deberían ser considerados de esa manera. Todo esto porque algunas personas se desplazan hacia otros países por motivos de salud. En teoría, sí entran en la categoría de turistas, sin embargo, estos no visitaron un lugar para aumentar su conocimiento o para entretenerse, simplemente viajaron para encontrar solución a sus problemas de vida.

Inclusive, los turistas de negocios se ven beneficiados de gran manera, debido a que se desplazan con la intención de hacer dinero, pero estos no dejan de llevar a cabo actividades turísticas ni de entretenimiento.

Ahora, te presentaremos una breve lista con los engaños más habituales que sufren los turistas durante cada año.

1Los taxistas hacen el año con los turistas

Los taxistas son uno de los que más se han beneficiado a costilla de los turistas que quieren conocer y recorrer diversas partes de los países que visitan.

Esos conductores de dudosa ética se aprovechan de la buena voluntad, de la inseguridad, del desconocimiento o del cansancio de los turistas. ¿Cómo lo hacen? A través de la búsqueda de rutas en las que pueda haber tráfico, con el objetivo de que el coste final sea amplio. Además, hay uno que otro que aplica tarifas nocturnas a viajes diurnos.

Para evitar malos ratos, puedes solicitar el servicio de taxi a través de la aplicación de Uber o Cabify y, lógicamente, la entrega de la factura correspondiente, porque con ésta puedes denunciar cualquier irregularidad.

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