La idea ” me apunto en el gimnasio y recupero el tiempo perdido yendo 3 hs todos los días de la semana” lejos está de la realidad… veamos por qué:

Nuestro cuerpo está preparado fisiológicamente para ir adaptándose a las necesidades y eso está claro. En el caso puntual del entrenamiento, el cuerpo también se adapta sin lugar a dudas, pero necesita su tiempo…

Entre un estímulo ( clase, entrenamiento, etc) y otro, debe haber un tiempo para que el cuerpo recupere la energía que consumió y para que además, gracias a una “especie de mecanismo de defensa“, prepare una reserva adicional de energía para protegerse ante un nuevo desafío ( por ejemplo, más carga-pesas).

Éste mecanismo se llama Super-compensación, y es lo que permite ir incrementando progresivamete la exigencia que nos proponemos, sin dañar al cuerpo ya que le damos el tiempo que necesita.

De cada persona dependerá cuál debe ser ese tiempo de descanso, pero para comenzar, lo ideal sería ejercitarse un día sí y otro no, y después ir aumentando progresivamente  el nivel.

Si por el contrario, decides entrenar obviando los descansos y sin haber tenido una base previa de adaptación, lo que ocurrirá en le menor de los casos es que la fatiga muscular ( agujetas) te obliguen a descansar, y más tiempo del que hubiera sido si lo hacías correctamente, y si vas a más… hasta puedes lesionarte.

Respeta los tiempos de tu cuerpo y el te respetará a ti, sin darte problemas ni dolores sin sentido.