Suele pasar muchas veces: descubres en la tienda un par de tacones o de zapatos de esos que tanto te gustan, te los pruebas, y te encantan. Te los llevas a casa, y al día siguiente, cuando te los pones, sufres horrores porque te rozan por todas partes. Es uno de los suplicios por los que pasamos todas las mujeres, por eso te vamos a dar un par de trucos para poder ensanchar tus zapatos y que te sean más cómodos.

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En primer lugar, el método del secador. Se trata de acelerar el proceso por el cual el zapato se ablanda con la fricción del taconeo y de los pasos. Solo tienes que ponerte un par de calcetines gruesos, y calzarlos. Después, pasarle el secador por las partes que más te rozan, para ablandar la piel de esas zonas. Se supone que además, se adaptar a la forma de tu pie, y lo ensanchará porque en ese momento llevas puesto un calcetín grueso. La próxima vez que te los pongas, estarás más cómoda.

Otro truco es el del congelador. Es casi igual, pero tiene un efecto añadido: Se trata de poner el zapato en el congelador. Pero antes, tienes que coger una de esas bolsas de congelados, y rellenarla con agua. De esta forma, metes la bolsa en el zapato, y después al congelador. El agua se congelará, y se expandirá en la bolsa, pero dentro del zapato, y al no caber, estirará la piel. Además, si te los pones enseguida, notarás ese frescor frío en tus pies, que te ayudará a minimizar el dolor. Ojo, esto no lo hagas con los zapatos caros, porque puedes estropearlos. Si no quieres que tus zapatos huelan a pescado, puedes mantenerlos dentro de otra bolsa, para mantener el olor de los alimentos alejados, en el mismo congelador.

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