Historia de ARCO Madrid en sus 30 años

Historia de ARCO Madrid en sus 30 años. En 1982 IFEMA puso en marcha un proyecto promovido por el sector, entonces reducido, de las galerías españolas especializadas en arte contemporáneo. Un proyecto, cuyas siglas – ARCO – concentraban por primera vez la atención en un ámbito cultural como es la creación plástica contemporánea, hasta entonces muy poco difundido, pero que rápidamente arraigó en la sociedad española y traspasó las fronteras.

Ahora que ARCO cumple 30 años de presencia y, con la perspectiva que ofrece el paso del tiempo, dos cuestiones vienen a resumir tres décadas de apoyo al arte contemporáneo. Su incuestionable contribución a proyectar la imagen de España en el entorno internacional y su evidente aportación al panorama cultural español, marcando un antes y un después en el mercado artístico contemporánea de nuestro país.

’82
Fruto del trabajo previo de varios años, el 10 de febrero de 1982 se abrieron por primera vez las puertas de la Feria Internacional de ARte COntemporáneo (ARCO), en el Palacio de Exposiciones del Paseo de la Castellana en Madrid. La iniciativa, que en un primer momento fue mirada por muchos con incredulidad y escepticismo, fue impulsada por Francisco Sanuy, primer director de IFEMA y Adrián Piera, presidente de la Institución Ferial y de la Cámara de Comercio e Industria de Madrid, con la colaboración de Rosina Gómez-Baeza, encargada en aquellos tiempos del área de desarrollo de nuevos proyectos feriales.

Tras armonizar los intereses de todas las partes implicadas –con Manuel Coronado al frente de la Dirección de IFEMA– vio la luz esta nueva feria de arte que estaría dirigida en su primera etapa por la galerista sevillana Juana de Aizpuru, hasta el año 1986. En su primera edición participaron en ARCO un total 364 artistas a través de 90 galerías, de las cuales 62 fueron nacionales y 28 extranjeras. Además de la exposición de pinturas, esculturas, fotografías y otras creaciones plásticas, ARCO estableció, ya desde su primera edición, un espacio para el diálogo y un punto de
encuentro para los pensadores, creadores, coleccionistas, críticos y galeristas. En el marco de la feria se celebró un simposio sobre arte contemporáneo en el que participaron figuras de renombre internacional como Giulio Carlo Argan, Achille Bonito Oliva o Bárbara Rose. Junto a ellos, más de 25 mil visitantes lograron sobrepasar todas las expectativas de público que se había marcado la feria.

’83
Tras la exitosa acogida de la primera edición de la Feria Internacional de ARte COntemporáneo, ARCO’83 abría sus puertas en el Palacio de Congresos de la Castellana entre el 18 y 25 de febrero. A través de la muestra de 102 galerías con un incremento del 31% entre las salas nacionales –66 galerías– y del 35% entre las foráneas –36 galerías–, la feria continúo su labor de dinamizar el mercado del arte español.

El neoexpresionismo y la transvanguardia fueron las grandes apuestas de las salas internacionales, entre las que se encontraban representadas la plástica de catorce países de Europa y América. Hubo opiniones muy controvertidas sobre la presencia de estas tendencias artísticas, ya que  para algunos suponía un montaje mercantilista que invadía el mundo del arte, mientras para otros representaba dejar constancia de las manifestaciones artísticas que tenían lugar en todo el mundo del arte. Por su parte, la apuesta de las salas nacionales combinó los clásicos ya
consagrados como Picasso, Dalí, Matisse, Miró o Manuel Rivera, con los emergentes como Alfonso Albacete, Pérez Villalta o Santiago Serrano.
La feria volvió a ser un éxito de participación y fue visitada por 45.000 personas, 20.000 más que la primera edición.

ARCO aún representaba una aventura que era necesario consolidar, pero tras su segunda edición, aunó más esfuerzo y apoyo para el desarrollo del mercado del arte contemporáneo en España.

‘84
En 1984, dada la creciente actividad de la Feria de Madrid, ARCO se trasladó a las nuevas instalaciones de IFEMA en el Palacio de Cristal de la Casa de Campo. Con este traslado, aumentó su superficie de exposición de 5.000 a  0.000 metros cuadrados, dando cabida a un mayor número de galerías. Acudieron 157 salas, de las cuales 70  fueron extranjeras, procedentes de 20 países, y 87 españolas. Por primera vez en la historia de la feria –celebrada entre el 16 y 22 de febrero–, un miembro de la Familia Real presidía la ceremonia de inauguración de la muestra.

S.M. la Reina Doña Sofía inició así una tradición que se ha refrendado cada año desde entonces, con la presencia de  los Reyes, del Príncipe de Asturias y las Infantas, como muestra de su respaldo a la labor de difusión que realiza ARCO y de su apoyo al arte contemporáneo. En esta edición, la feria dio un paso más a su proyección internacional y galerías procedentes de Alemania, Austria, Francia, Gran Bretaña, Suiza, Bélgica y Portugal, además de las de México, Colombia, Venezuela, Brasil y Argentina exhibieron sus propuestas en ARCO’84.

El saldo de transacciones, especialmente entre las galerías internacionales, aún no era elevado. El incipiente coleccionismo privado prefería adquirir obras de artistas nacionales, aglutinando las salas españolas el 90% de las  ventas de esta edición. Paralelamente, el público seguía mostrando su apoyo a la muestra a la que acudieron 90.000 visitantes, el doble que la edición anterior. ARCO se afirmaba como un punto de encuentro, de intercambio de contactos y de experiencias sobre la creación y gestión del arte contemporáneo.

‘85
Con la celebración de su IV edición, que tuvo lugar en el pabellón 10 de la Casa de Campo de Madrid, la Feria Internacional de ARte COntemporáneo daría un paso más hacia su consolidación. Sin embargo, en ARCO’85 también empezaron a surgir las primeras críticas al certamen, sobre todo derivadas del elevado déficit que sufría la feria y del bajo volumen de ventas que registraban las galerías participantes, especialmente las extranjeras. Pero las cifras consiguieron rebatir a las críticas, ya que en 1985 la participación de salas foráneas continuó su ascenso con respecto a la primera edición.

Mientras entre las galerías españolas el aumento fue sólo un 50% (de 62 a 92), la participación extranjera fue aquel año de más del doble, pasando de aquellas 28 galerías del ARCO inaugural a las 72 que se dieron cita en la cuarta edición. Entre ellas, la presencia más fuerte fue la italiana, con 15 stands. Además, la feria de Madrid vio cumplido uno de sus objetivos –el de reforzar su posición como puente entre la escena
americana y la europea–, al acoger a 10 galerías estadounidenses en calidad de invitadas.

Las tendencias internacionales más punteras seguían siendo el núcleo central del contenido de ARCO, junto con los clásicos españoles del siglo XX. Y, junto a ellos, comenzó a intuirse aquel año el triunfo de Miquel Barceló, que fue el artista con mayor presencia en la edición de 1985, como muestra del intenso apoyo de la feria a los jóvenes creadores. El interés hacia el conocimiento y el comercio de arte que despertaba la feria en la sociedad española siguió arraigándose progresivamente y, junto con las incipientes críticas, se reiteraba la satisfacción ante el
crecimiento del certamen.

‘86
La V Feria Internacional de ARte COntemporáneo representó un rotundo avance hacia la permanencia definitiva de la muestra. La crisis que rodeó los prolegómenos de esta edición, motivada por la disconformidad sobre los métodos de gestión de la feria de un sector de galerías nacionales, provocó al término de ARCO’86 la dimisión de la directora, Juan de Aizpuru, así como del Comité Organizador. Esta transformación fue un eslabón más en la cadena de crecimiento del certamen que, tal y como manifestaron los medios de comunicación, demostró que podía seguir su andadura al servicio del arte en España, pese a las dificultades.

La coincidencia con la feria de arte de Zurich en el mes de febrero hizo que ARCO abandonara sus fechas habituales y se inaugurase el 9 de abril en el Palacio de Cristal de la Casa de Campo. Por primera vez en la feria, y con carácter experimental, el certamen recogió una amplia muestra fotográfica, con el deseo de promocionar esta manifestación artística como vehículo de difusión cultural. Entre las 166 galerías participantes –99 nacionales y 67 extranjeras– acudieron varias fotogalerías y diversas salas exhibieron, junto a sus fondos pictóricos, piezas fotográficas.

La selección presentaba una línea más abierta y heterogénea que en años anteriores: los talentos nacionales emergentes se le suman los veteranos, convertidos en clásicos de su generación, como Guillermo Pérez Villalta, Carmen Álvarez, Luis Claramunt o José Manuel Broto. Esto, junto a la consolidación de lenguajes contemporáneos y artistas como Jaume Plensa, Pelayo Ortega o Melquíades Álvarez, marcaron la muestra artística de esta edición.

‘87
Los meses previos a la celebración de ARCO’87 estuvieron marcados por un cambio en la dirección de la feria, así como en el sistema de organización de la misma. La Institución Ferial de Madrid decidió nombrar como directora de la feria a Rosina Gómez-Baeza Tinturé, quien llevaba trabajando en IFEMA desde 1979 y se encargaba de la dirección para el desarrollo y la gestión. La figura de la nueva directora y el hecho de otorgar un mayor protagonismo al Comité Organizador, fueron aceptados por la crítica y los galeristas como un paso hacia la conciliación y la
profesionalización del certamen.

La feria recuperó sus fechas originales y abrió sus puertas entre el 12 y el 17 de febrero en los pabellones 10 y 12 del recinto ferial de la Casa de Campo. Más de 10.000 m2 acogieron a un total de 152 galerías, 91 españolas y 61 extranjeras procedentes de trece países europeos y americanos. Pese al ligero descenso en el número de galeristas que participaron aquel año, la cifra de visitantes siguió incrementándose hasta rozar los 115.000.

Junto con el cambio de dirección, la feria experimentó en 1987 varias innovaciones, como la creación de la Asociación de Amigos de ARCO y el proyecto de creación de la Fundación ARCO –que otorga desde entonces los premios A al coleccionismo–, así como ARCO Noticias, que fue la primera publicación periódica vinculada directamente a la feria. La magnífica situación del mercado del arte en la escena internacional y el creciente interés de la sociedad española y las instituciones por el arte contemporáneo facilitarían que la feria siguiese creciendo año
tras año.

‘88
Con la celebración de su VII edición, ARCO constató su función comercial y acentuó su carácter internacional. Durante sus primeros años de trayectoria, la Feria Internacional de ARte COntemporáneo de Madrid había sido criticada por la escasez de presencia extranjera frente a la gran cantidad de galerías españolas que concurrían al certamen. Sin embargo, en ARCO’88 se cambiaron las tornas y por primera vez el número de stands internacionales fue mayor que el de las salas locales. Así, en la edición de 1988 participaron un total de 166 galerías, de las cuales
87 fueron procedentes del extranjero, como representación del panorama artístico de 17 países distintos.

Se incorporó por primera vez a la feria un sector institucional en el que participó una representación de varias Comunidades Autónomas, el Ministerio de Cultura, el Ayuntamiento de Madrid, el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria con el museo Néstor, el Ayuntamiento de Zaragoza, el Instituto de Cooperación Iberoamericana, el Banco Exterior de España y la Fundación Caja de Pensiones. Las actividades culturales continuaron su proceso de consolidación y se celebró la segunda edición de iniciativas como “Video ARCO”, el “Encuentro ARCO de
Fotografía”, “Madrid en Vanguardia” y los “Encuentros Europa/América en el arte contemporáneo”.

El nivel de ventas de ARCO’88 fue excelente, en consonancia con el clima optimista internacional del mercado del arte. Se intuía ya el nacimiento del joven coleccionismo español, que florecería años más tarde.

‘89
El 8 de febrero de 1989 fue inaugurada la VIII edición de la Feria Internacional de ARte COntemporáneo, que representaría un hito en la historia del certamen al obtenerse los mejores resultados económicos y organizativos de su historia. La consolidación de ARCO, el crecimiento del mercado del arte en España, la situación económica optimista a nivel mundial y el arduo trabajo de gestión realizado por el equipo gestor de la feria dieron como fruto una edición boyante, cuyo éxito de ventas y de público ya se intuía antes de que abrir las puertas.

El número de galerías participantes alcanzó su cota máxima gracias a la representación de 190 salas –77 españolas y 113 extranjeras– que expusieron la obra de cerca de 1.200 artistas. Desde los grandes genios de las vanguardias del siglo XX, como Picasso, Matisse, Duchamp o Miró hasta llegar a los jóvenes creadores emergentes del momento, pasando por creadores de renombre en el panorama internacional, como Günter Förg, David Salle o José María Sicilia mostraron sus piezas en la feria madrileña.

En suma, el balance de ARCO’89 y todo lo que se generó en torno a la feria fue valorado muy positivamente, tanto por los expertos como por las instituciones y los medios de comunicación. Llovieron críticas positivas y hubo satisfacción generalizada gracias al volumen de ventas y a la gran calidad de la selección de galerías.

‘90
Mientras se formaban grandes colas en Madrid a la puerta del Museo del Prado para contemplar la exposición antológica dedicada a Velázquez, el público también se arremolinaba en torno los pabellones 9, 10 y 11 de los recintos feriales de la Casa de Campo donde, del 8 al 13 de febrero se celebró ARCO’90.

Si ARCO’89 constituyó la consolidación definitiva de la feria en cuanto a ventas, esta edición fue retratada por los medios de comunicación como la de mayor afluencia de público de las que se habían celebrado hasta el momento, con más de 142 mil visitantes.
Esta edición contó con la representación de 218 galerías de arte contemporáneo de los que 146 pertenecían marchantes extranjeros frente a los 72 españoles. Los visitantes pudieron disfrutar de piezas dignas de museo de artistas internacionales como Francis Bacon, Sol Lewitt, Jean-Michel Basquiat, Lucio Fontana o Mimmo Paladino, junto con obras maestras de creadores españoles como Eduardo Chillida, Antonio López, el Equipo Crónica, Miquel Barcelón o Antoni Tàpies cuyas creaciones estuvieron presentes en, al menos, 16 stands españoles y extranjeros.

En este clima de consolidación, pocas cosas dejaban intuir la crisis que sobrevendría en los años siguientes. Las ventas seguían creciendo y las cotizaciones de algunos artistas subían de forma vertiginosa. Así, la primera edición de ARCO en la década de los noventa, constituyó un punto de inflexión con unos altísimos beneficios y una subida de precios de hasta el 40% en algunos artistas.

‘91
En contraste con la intensa actividad del mercado en los años 80, el inicio de la década de los 90 estuvo marcado por la crisis económica mundial a la que ARCO no fue ajena. El boom especulativo de los años precedentes y la primera guerra del Golfo proyectaba un sentimiento de incertidumbre sobre la décima edición de la Feria Internacional de ARte COntemporáneo celebrada del 7 al 12 de febrero. Pese a las circunstancias las galerías nacionales e internacionales acudieron puntualmente a la cita, que contó con la participación de 207 galerías, 139 extranjeras y 68 españolas.

Por su parte, la alta participación de las salas italianas, junto al aumento del 3% de las belgas y del 2% de las británicas y del 1% de las estadounidenses, mostró el apoyo de los galeristas internacionales a la feria, pese a la situación de crisis. Las galerías españolas, por otro lado, también respaldaron el certamen. El éxito de venta de varias de ellas desde la primera jornada, no hizo más que confirmar que ARCO seguía siendo una de las citas más vitales y entusiastas del calendario artístico internacional.

La ausencia de muchos coleccionistas norteamericanos y japoneses, habituales en ediciones pasadas, fue uno de los signos más claros de la crisis. El descenso de los visitantes y del volumen de transacciones, pese al éxito de varias salas españolas, conformaron el resto de las consecuencias de la recesión económica. La crisis de finales del siglo XX acabó con la especulación exagerada que frenaba a los coleccionistas y sirvió para clarificar el mercado delarte contemporáneo.

’92
Con una esperanza contenida, el 12 de febrero de 1992 afrontó el mundo del arte la apertura de puertas de la XI edición de la Feria Internacional de ARte COntemporáneo, que por primera vez se celebraba en los modernos recintos del Parque Ferial Juan Carlos I, proyectados por el arquitecto Sáenz de Oiza. Más espacio (14.273 m2) y una infraestructura de mayor calidad, sirvieron para acoger a un total de 195 galerías procedentes de 28 países, entre las cuales se encontraban 82 salas españolas. La crisis económica dejaba sentir sus efectos a nivel mundial,
pero el ámbito artístico albergaba la esperanza de que la feria madrileña constituyese el primer paso para salir de la depresión.

Madrid, entonces Capital Europea de la Cultura, era toda una ebullición de muestras, conferencias y actos culturales, a los que ARCO vino a sumarse como epicentro de la creación artística contemporánea en España. Se celebraron por sexto año consecutivo, los Encuentros Internacionales en el Arte Contemporáneo, organizados por el Instituto de Estética y Teoría de las Artes (IETA), además de FotoARCO’92 y VideoARCO, entre otras actividades.

Sin embargo, pese al éxito de público, la excepcional oferta de actividades, la amplia selección de artistas españoles de primera línea y la correcta representación de galerías internacionales, tras la clausura de ARCO’92 se sucedieron las críticas. Este hecho, junto el déficit originado por la feria, minaron las esperanzas de sus organizadores, que se presentaron en la rueda de prensa de clausura desanimados y dispuestos a poner punto final a la celebración del certamen en los años siguientes.

La realización de numerosas reuniones y de un estudio entre los galeristas, críticos y demás agentes del mundo del arte, consiguieron que se mantuviera viva la feria y que pudiera salvar la crisis y seguir adelante.

’93
Pese a la crisis económica internacional, y las dudas sobre la continuidad del certamen con que se clausuró la edición anterior, ARCO regresaba al Pabellón de Cristal de la Casa de Campo, para abrir las puertas, entre el 12 y 17 de febrero, del que pasó a la historia como ‘El ARCO de la ilusión’. Galeristas, museos, instituciones, críticos, coleccionistas y creadores apostaron por la permanencia de la feria en el panorama español. ARCO era una cita que había que defender.

IFEMA afrontó la crisis reduciendo la superficie de exposición, pero sin renunciar a los criterios de selección que siempre han caracterizado a la muestra. Con el traslado, el descenso del número de galerías fue notable. Las 133 salas escogidas, 68 nacionales y 65 extranjeras, mostraron su compromiso con el arte acudiendo un año más a la feria. Desde entonces, ARCO afrontó el reto de volver a entusiasmar a las galerías internacionales como en 1989 y 1990 y hacerles ver que tenían un hueco en España, como se demostraría en las siguientes citas.

La ausencia de riesgo y piezas muy conservadoras fueron las líneas predominantes de las tendencias artísticas de esta edición. En general, en los stands se vio menos instalación conceptual y mucha figuración que es lo mejor que se vendía en épocas de crisis. Paralelamente al programa expositivo, la feria acogió la VI edición de VideoARCO. La III Semana Internacional de Cine Experimental y el ciclo de debates ‘El arte y los medias’ celebrado durante en El Círculo de Bellas Artes, completaban el calendario de actos.

A pesar de la crisis que atravesaba el sector, fue un buen momento para adquirir obras de acuerdo con la calidadprecio tras los ajustes realizados. El público volvió a acudir masivamente a la feria, y la obra gráfica y la de pequeño tamaño fue la que más éxito alcanzó, especialmente entre los galeristas españoles, portugueses y australianos, ya que fueron los más satisfechos con el volumen de transacciones registradas.

‘94
Tras tres años de profunda crisis, con ARCO’94 un soplo de optimismo recorrió los pasillos y stands del Pabellón de Cristal de la madrileña Casa de Campo. Entre el 10 y el 15 de febrero de 1994, se llevó a cabo la XIII Feria Internacional de ARte COntemporáneo de Madrid, la última que se celebraría en los antiguos recintos feriales. Con un total de 143 galerías participantes –86 españolas y 57 extranjeras– el descenso en la participación internacional era evidente, pero, pese a todo, no faltaron a la cita algunos de los marchantes más representativos del mercado,
como Leo Castelli que recibió una comida de homenaje organizada espontáneamente por varios de los galeristas presentes en ARCO’94.

La de aquel año constituyó una edición tranquila, que algunos críticos llegaron a calificar de “conservadora”, pero que ofreció un panorama sólido y permitió atisbar el final de la recesión. A pesar de este conservadurismo en las tendencias artísticas, ARCO trajo una de las mayores innovaciones en la estructura de la feria, que aún perdura en nuestros días: la presencia de un país invitado de honor en cada edición. El programa “Bélgica en ARCO” con diez galerías, seleccionadas por el comisario Jan Hoet, director del Stedelijk Museum voor Actuele Kunst (S.M.A.K.), iniciaría esta sección como herramienta para fomentar la participación de galerías internacionales y profundizar en el panorama
artístico contemporáneo de distintos países.

Más de 130 mil visitantes se llenaron del espíritu de la feria, que iba encontrando el equilibrio entre la vertiente cultural y la económica. El clima de optimismo, aunque lentamente, avanzaba y se vislumbraban signos de recuperación en el sector. Lejos de las infladas cotizaciones de finales de los años 80, los coleccionistas vieron la oportunidad de comprar en una feria más real y equilibrada.

’95
El inicio de la recuperación del mercado registrado la edición anterior renovó la ilusión de todos los participantes de la feria. ARCO regresó a las modernas instalaciones del Parque Ferial Juan Carlos I, y vio aumentar la presencia de salas foráneas respecto a las últimas citas, presentando a Estados Unidos, como país invitado. Doce galerías de distintos estados norteamericanos participaron en el programa ‘USA en ARCO’ comisariado por Kevin Consey, director del Museo de Arte Contemporáneo de Chicago.

Además, la feria inauguró un nuevo espacio expositivo con el fin de impulsar el coleccionismo institucional: la muestra ‘Proyecto Salas’, una plataforma para la exhibición de importantes colecciones de entidades públicas, empresas, fundaciones y museos de arte contemporáneo. Por otro lado, ARCO’96 también acogió la primera entrega de ARCO-edición, un proyecto que se desarrollaría durante tres años, con el fin de atraer a las mejores editoras y galerías que publican obras de arte seriadas con planteamiento realmente contemporáneo.

Asimismo, con la intención de compaginar internacionalidad y coleccionismo, se organizó por primera vez ‘Majors Collectors at ARCO’, un proyecto para dinamizar el mercado del arte, que se ha refrendado año tras año desde entonces. Numerosos coleccionistas internacionales fueron invitados a visitar la feria y a participar en las conferencias y mesas redondas que formaron parte del conjunto de actos culturales paralelos a la muestra. Tras la incertidumbre de los últimos tres años, que hicieron temer por la continuidad de la feria, esta nueva convocatoria
garantizó la continuidad del certamen gracias al apoyo de IFEMA, las galerías, artísticas y el público.

‘96
La XV edición de ARCO, celebrada entre el 8 y 13 de febrero en el Parque Ferial Juan Carlos I, abrió sus puertas con Alemania como país invitado y con espíritu de festejo por su décimo quinto aniversario. Pese a los intentos de no descuidar ni un solo detalle, la representación alemana se quedó a medias y sin representación de las grandes figuras de su plástica. La renuncia del comisario Kasper Köing, encargado de la selección junto al crítico español José Lebrero Stals, por considerar que la muestra no cumplía con las expectativas propuestas, motivó el abandono
de algunas salas y numerosos coleccionistas alemanes. Doce galerías germanas acudieron finalmente a la muestra manteniendo un alto nivel de profesionalidad y compromiso con sus artistas.

Un importante porcentaje de las transacciones hechas en ARCO’96 fueron protagonizadas por fundaciones, empresas y organismos públicos y privados que contaron con mayor presencia en la feria. Además, ARCO inauguró un espacio propio de arte emergente denominado ‘Cutting Edge’. El proyecto, que con los años creció en cantidad y calidad, representó la apuesta del certamen por promocionar el interés por la creación actual y exhibir obras de artistas a la que no era fácil de acceder en otros circuitos feriales internacionales.

Las nuevas tecnologías también adquirieron protagonismo en la feria. Por primera vez en la historia de ARCO, se pudo recorrer la muestra a través de Internet.

ARCO’96 superó definitivamente la crisis de la etapa anterior y cerró con la presencia de 163.000 visitantes, 20.000 más que la anterior edición. El arte contemporáneo interesaba cada vez más en España ya que, junto al desarrollo de la infraestructura museística, la feria había ayudado a incentivar el gusto por ver y adquirir arte.

‘97
La XVI edición de la Feria Internacional de ARte COntemporáneo acogió a 34 galerías procedentes de Brasil, Colombia, México, Argentina, Venezuela, Perú, República Dominicana, Uruguay, Puerto Rico, Bolivia y Guatemala, seleccionadas por el comisario Octavio Zaya en el marco del programa ‘Latinoamérica en ARCO’. Tener a una región como invitada de honor pretendía consolidar a la feria como principal plataforma comercial, para la proyección del arte latinoamericano en los mercados europeos.

El Rey don Juan Carlos y la Reina Doña Sofía fueron los encargados de inaugurar esta edición junto a una amplia representación de las instituciones latinoamericanas presentes en la feria. La propuesta latinoamericana también estuvo presente en el programa de arte emergente, ‘Cutting Edge’, que, tras la exitosa acogida de la edición anterior, ARCO celebró por segunda vez. Asimismo, ARCO’97 presentó otra arriesgada propuesta denominada ARCOCIBER o I Bienal Cibernética. En este nuevo espacio se dio una visión de obras representativas e innovadoras producidas desde 1995 en un soporte electrónico, analógico o digital.

La feria demostraba así, su compromiso como plataforma de nuevas tendencias artísticas. La presencia latina  desbordó las expectativas de todos los participantes y el éxito de su asistencia selló la recuperación del mercado. Los contactos realizados durante el certamen se reflejaron en las muestras de artistas latinoamericanos que se desarrollaron en distintas ciudades españolas tras la feria.

’98
La celebración de la XVII edición de la Feria Internacional de ARte COntemporáneo vino marcada por la protesta de los galeristas para reclamar al gobierno un mayor apoyo fiscal para el coleccionismo de arte. Para protestar contra las desigualdades que había con otros países europeos y contra el bloqueo que, según los galeristas, suponía el gravamen para el comercio de arte, la Federación Europea de Asociaciones de Galerías de Arte (FEAGA) aprovechó la feria madrileña y reclamó la unificación de un tipo de IVA del 7% para el arte en todos los países comunitarios.
Pero, más allá de polémicas, con ARCO’98 el certamen inició su camino hacia el siglo XXI.

Con un total de 204 galerías participantes –94 españolas y 110 extranjera– se caracterizó por una fuerte apuesta por las nuevas tecnologías y los jóvenes creadores más rupturistas. Un apartado nueva creación, ‘Project Rooms’, y la segunda edición de ARCO Electrónico, marcaron este movimiento de riesgo en favor del arte emergente. Las vanguardias históricas también ocuparon un lugar importante, tanto en las galerías del Programa General como en la sección comisariada ‘The 20th Century Revisited’, que hizo un esfuerzo por recuperar a los grandes artistas que marcaron las vanguardias anteriores a 1970.

Junto a los programas comisariados, también destacó en ARCO’98 la presencia, como país invitado de honor, de Portugal uno de los aliados históricos del certamen. La variada oferta de aquel, tanto de nacionalidades como de propuestas artísticas, obtuvo como resultado un balance de negocio positivo y una sensación de fortalecimiento del
mercado del arte español.

’99
ARCO’99 abrió sus puertas entre el 11 y 16 de febrero en el Parque Ferial Juan Carlos, presentando una visión actual de la plástica gala de los últimos años. La XVIII Feria Internacional de ARte COntemporáneo presentaba a Francia como país invitado con una muestra de 20 galerías comisariadas por Nicolás Bourriaud, director de la Revista Documents sur l’Art y crítico de arte. Junto a las salas francesas, ARCO incrementó la participación de galerías internacionales en un 27% respecto al año anterior. De las 235 que comprendían la oferta artística, 145 eran
extranjeras frente a los 90 espacios nacionales.

Sin embargo, la apuesta más fuerte de la feria fue ARCO Electrónico, un espacio donde el videoarte, el arte sonoro, el Net.art, la infografía y los CD-Rooms son los soportes que utilizan los artistas que forman parte del programa. Asimismo, la segunda edición de ‘Project Rooms’, comisariada por Rosa Martínez, Sanda Gering y Soledad Lorenzo, expuso la obra de veinticinco artistas, nueve españoles y el resto extranjeros, quienes apostaron por las instalaciones para su propuesta de solo show.

Por su parte, esta edición también presentó su apuesta por el arte de Europa del Este a través del programa ‘East Wind/ West Wind’ en el que participaron nueve galerías. Hungría, Croacia, Eslovenia, Polonia y la República Checa fueron los países representados en una muestra comisariada por Lóránd Hegyi, director del Museo Ludwig de Viena.

Finalmente, la feria concluyó con la manifestación de disconformidad de un gran número de galerías españolas con los criterios de selección del certamen. Aprobada la nueva ley de ferias de la Comunidad de Madrid, que no contemplaba los comités de selección para acudir a los certámenes, varios marchantes nacionales exigieron al certamen un cambio de criterios. Tras una serie de encuentros entre los galeristas y la organización, ARCO defendió su carácter internacional y, pese a las protestas, siguió manteniendo sus criterios de rigor, profesionalidad y
proyección externa para escoger a las galerías.

’00
El 9 de febrero de 2000 abrió sus puertas el último ARCO del siglo XX, con la mirada puesta en la creación plástica del futuro y con un claro sabor a Italia. Para representar a dicho país como invitado de honor, el comisario Achille Bonito Oliva seleccionó veinticuatro galerías – doce históricas y doce jóvenes –, en una yuxtaposición que mostraba lo mejor del arte italiano de las últimas décadas.

Junto con las salas italianas, un total de 258 galerías formaron la oferta expositiva de ARCO’00. Después de la polémica del año anterior se incorporaron al Comité Organizador varios directores de museos y centros de arte contemporáneo con el fin de legitimar la selección de galerías participantes. Esto dio como resultado una edición marcadamente internacional, la consolidación de las secciones paralelas ‘Project Rooms’ y ‘Cutting Edge’, la incorporación de una sección dedicada a las nuevas tecnologías [email protected] y la permanencia del amplio programa de actividades culturales paralelas.

El éxito de la feria era ya sólido y evidente. No sólo por la gran presencia de coleccionistas y galeristas de un altísimo nivel, sino también por el gran interés del público, que se tradujo en los 170 mil visitantes que acudieron al Parque Ferial Juan Carlos I en aquella edición. Así, la XIX Feria Internacional de ARte COntemporáneo se clausuró el 15 de febrero con un espléndido balance comercial, que los medios de comunicación retrataron como un ARCO “con más puntos rojos que nunca”.

‘01
ARCO cumplió en 2001 veinte años de vida en el panorama artístico español. La escena contemporánea no era la misma tras la irrupción de la feria y la ruptura de las cuatro décadas de aislamiento del mercado del arte español. En esta edición, la estética descarada y heterodoxa de los jóvenes artistas británicos protagonizaron la exhibición del país invitado: Reino Unido. El programa estuvo comisariado por Charles Esche, Matthew Higgs y Kim Sweete, que incluyó la muestra de 21 galerías y 23 organizaciones artísticas y publicaciones.

Junto a la exposición del país invitado, ARCO’01 presentó una nueva iniciativa denominada ‘Open Spaces’ que albergó esculturas e intervenciones artísticas en la avenida principal del recinto ferial. Otras de las novedades fueron el proyecto ARCO.online, la versión virtual del certamen, y el programa [email protected], que reunió presencias electrónicas vinculadas a la difusión del arte contemporáneo. Esta edición también contó con los ya habituales programas ‘Project Rooms’ y ‘Cutting Edge’.

La XX Feria Internacional de ARte COntemporáneo demostró que, en los últimos 20 años el panorama del arte había cambiado y las cifras de visitantes de la feria, de exposiciones e incluso en los resultados del mercado del arte hicieron presagiar que el objeto artístico sería apreciado por un número cada vez mayor de personas, consagrando a ARCO, tras dos décadas de andadura, como la feria más visitada del mundo.

’02
La XXI edición de la Feria Internacional de ARte COntemporáneo de Madrid se inauguró el 13 de febrero de 2002, en un momento de incertidumbre internacional tras los atentados del 11-S que se habían producido meses antes en Estados Unidos. Sin embargo este hecho contrastaba con la especial coyuntura económica, marcada por la entrada en vigor del euro, que hacía prever un crecimiento de las transacciones en el mercado del arte europeo y, por tanto, en la feria.

En este contexto se abrieron las puertas de ARCO’02, en el que participaron 260 galerías de 31 países que presentaron obras de más de 4.000 artistas. Entre ellas, un sólido contingente de 110 galerías españolas, pusieron de manifiesto la gran calidad del arte contemporáneo nacional. Además, los visitantes pudieron acercarse a una amplia representación de galerías y espacios gestionados por artistas en Australia, el país invitado de honor de aquel año. El marchante y comisario Paul Greenaway, buscó a través de su selección, aprovechar el certamen para abrir el
mercado australiano a Europa con un ánimo optimista e innovador.

Visitaron la feria más de 190.000 personas, lo que representó un incremento del 13% respecto a la edición anterior y un récord de asistencia a nivel mundial. Los resultados de la vigésimo primera edición de la feria confirmaban la solidez del mercado del arte internacional y, muy especialmente, la progresiva madurez del coleccionismo y la escena galerística española.

‘03
La Feria Internacional de ARte COntemporáneo de Madrid en su vigésimo segunda edición fue inaugurada el 12 de febrero de 2003, marcada más que nunca por la actualidad internacional en las semanas previas al estallido de la Guerra de Irak. El clima de inquietud y antibelicismo se percibió claramente en los pasillos de los pabellones 7 y 9 del Parque Ferial Juan Carlos I. Pero, pese a la delicada situación política internacional, la feria se sorprendió a sí misma celebrando la que sería hasta el momento, la mejor edición de su historia. La magnífica oferta de 2003 fue posible gracias a una serie de factores entre los que destacó, indudablemente, la presencia de Suiza como país invitado de
honor.

El panorama helvético acudió a Madrid con una exclusiva selección de artistas del ‘Young Swiss Art’, en 18 galerías comisariadas por el que fuera director del Kunstmuseum de Lucerna, Martín Schwander, con el apoyo de Rudolf Velhagen, de la Fundación Suiza para la Cultura Pro Helvetia.
Otro de los espacios que marcaron la inigualable calidad de la muestra fue el stand de la galería neoyorquina James Cohan, que participó junto con la sala Sonnabend dentro del programa ‘Pièce Unique NYC’. Esta sección comisariada tenía como objetivo exponer dos piezas únicas, dos obras maestras del arte contemporáneo y así lo dejaron patente los vídeos digitales del creador estadounidense Bill Viola, que dejaron impregnados con su pasión y dramatismo las retinas de los visitantes.

ARCO’03 constituyó una “descomunal fiesta visual”, tal como la describieron los medios de comunicación y, esta oferta artística de alta calidad, tuvo su reflejo en un volumen de ventas muy satisfactorio. La anunciada recesión del mercado no se dejaba aún sentir en el recinto ferial y, un año más, la Feria Internacional de ARte COntemporáneo se consolidó como un evento social, cultural y económico de gran magnitud.

’04

Los visitantes de la XXIII edición de la Feria Internacional de ARte COntemporáneo comprobaron el ambiente de optimismo con que llegaron las 277 galerías –184 extranjeras y 93 españolas–, dadas las buenas perspectivas económicas y artísticas. Grecia fue el país invitado, con las comisarias Katerina Gregos y Sania Papas como encargadas de seleccionar a las quince galerías más activas del país para mostrar los distintos enfoques, tendencias y estéticas del paisaje artístico griego.

Las secciones ‘Project Rooms’ y ‘Futuribles’ volvían a la feria dispuestas a tomar el pulso al arte más experimental. Junto los programas expositivos, también se celebró la segunda entrega del Foro Internacional de Expertos en Arte Contemporáneo y el I Congreso Internacional de Estudios Visuales. La feria apostó por su espacio de discusión y por el encuentro profesional para reforzar su valor educativo. Así, 220 personalidades del mundo del arte se dieron cita en esta ocasión en la que se logró interrelacionar los distintos estamentos: galerías, comisarios, coleccionistas y aficionados.

La edición se clausuró con gran satisfacción entre todos los galeristas. El coleccionismo privado concentró el 60% de las ventas en ARCO y la importancia mercantil de la muestra fue cada vez mayor. La muestra registró un nuevo record de visitantes, por encima de los 200.000.

‘05
La XXIV Feria Internacional de ARte COntemporáneo contó con México como país invitado. Por primera vez en la historia del certamen, la plástica de un país latinoamericano fue presentada en todo su esplendor de manera individual,  tras la apuesta conjunta del área latina de 1997. Carlos Ashida, director del Museo de Arte Contemporáneo Carrillo Gil de México y Julián Zugazagoitia, director del Museo del Barrio de Nueva York, fueron los responsables de realizar la selección de las 17 galerías para la presentación de México en ARCO.

Entre el entre el 10 y el 14 de febrero, galerías históricas, contemporáneas establecidas y emergentes de distintos estados de México fueron las protagonistas de ‘El mejor ARCO de la historia’ tal y como manifestaron los medios al término de la edición. Junto a las propuestas de las salas invitadas, la pieza que mayor expectación despertó fue una de las obras más destacadas de la pintora mexicana Frida Kahlo, Las dos Fridas, que por primera vez pudo admirarse en España, en el stand de la Consejería Nacional para la Cultura y las Artes de México, CONACULTA.

Entre las novedades de esta edición destacó el innegable protagonismo de las nuevas tecnologías. A través de un nuevo programa comisariado, The [email protected], se mostró las últimas tendencias en New Media Art y la nueva generación de artistas especializados en arte audiovisual y multimedia. A esta oferta se sumó la sección ‘Nuevos Territorios’, una nueva edición del programa de arte emergente, que centró su atención en la búsqueda de nuevas formas de creación, de mano de 51 galerías internacionales.

El arte latinoamericano también tuvo su muestra especial con una buena selección de galerías en el espacio ARCO Latino. En suma, ARCO’05 se saldó con unos excelentes resultados y confirmó que el certamen era una sólida plataforma para proyectar a los artistas latinoamericanos en el mercado europeo.

’06
En 2006, la Feria Internacional de Arte Contemporáneo de Madrid celebró 25 años. El aniversario fue la ocasión  idónea para repasar una larga trayectoria a través una publicación homenaje a la prensa y un programa social de actos y encuentros. Además, esta edición coincidió con el cierre de un largo periodo liderado por Rosina Gómez- Baeza, tras 20 años en la dirección de ARCO.

Esta edición incluyó el programa Dieciséis proyectos de arte español, dirigido por María Corral, con el que se rindió   un homenaje a la creación nacional y a los creadores más emergentes en este 25 cumpleaños. ARCO’06 reunió a 278 galerías de 35 países y tuvo a Austria como país invitado de honor.

Con 22 galerías participantes, el programa estuvo dirigido por el secretario de estado de Cultura austriaco, Franz Morak en
colaboración con un Comité integrado por expertos de diversas instituciones del país y coordinado Ricky Renier, perteneciente a la Cancillería Federal austriaca. Asimismo, en esta edición se reorientó también el programa de arte emergente, cuya redenominación ‘Cityscapes’ planteó un recorrido por la diversidad artística de casi treinta grandes metrópolis de todo el mundo. El arte joven también se mostró en la propuesta ‘On Youth Culture’ con algunas de las más destacadas referencias del arte urbano, enmarcadas en ámbitos de la cultura del graffiti, el hip hop y el street art.

ARCO pone un punto y seguido en el desarrollo del certamen y se sitúa frente a nuevos retos que vendrán a
fortalecer el proyecto de la feria.

’07
La vigésimo sexta edición pasó a la historia del certamen como la primera vez que ARCO centró su atención un estado asiático. Corea del Sur fue el país invitado en ARCO’07 en el que Lourdes Fernández asumió la dirección de ARCO. La feria inicia un nuevo periodo para adaptarse los cambios en la escena artística, apostando por la internacionalización y la generación de nuevos contenidos artísticos.

Reconocidos nombres del galerismo internacional como la neoyorquina PACE WILDENSTEIN o la londinense LISSON GALLERY se combinaron con jóvenes de creciente pujanza en el panorama mundial. Una oferta muy versátil repartida en 271 galerías que permitió satisfacer las expectativas de pequeños y grandes inversores y amantes del arte. La presencia coreana también trajo a Madrid la exposición homenaje al artista fallecido Nam June Paik, considerado el padre del videoarte.

ARCO’07 cerró sus puertas con un aumento de las ventas, un potente programa de coleccionistas y una alta calidad de las galerías, con la participación de 50 nuevas. El público siguió revalidando su compromiso con la feria registrándose la visita de 190.000 personas.

’08
Por segunda vez en la Feria Internacional de Arte Contemporáneo la plástica de un país latinoamericano es presentada de forma individual. Brasil es el país invitado de la vigésimo séptima edición de la feria que siguió con su nueva línea de apostar por los mercados emergentes. Un total de 32 galerías, escogidas por el comisario Moacir dos Anjos y Paulo Sergio Duarte, mostraron las últimas tendencias artísticas de este país con una gran proyección en los mercados internacionales.

Para esta edición ARCO cambió de ubicación y se trasladó a los nuevos pabellones 12 y 14 de IFEMA. El arquitecto Juan Herreros fue el encargado de diseñar el nuevo proyecto expositivo con más metros cuadrados, divididos en dos grandes plantas, donde se ubicaron las diversas secciones de la feria. Uno de los espacios que se inauguró con éxito para esta edición fue ARCO40, el nuevo segmento enmarcado en el Programa General dedicado mostrar a la creación más reciente de un máximo de tres artistas. Junto él también se celebró la primera edición de  ‘Performing ARCO’ que dio cabida por primera vez al arte en vivo en la feria.

’09
En 2009 ARCO encara el final de una década marcada por unos primeros años de fortalecimiento y consolidación y que concluye con una crisis financiera mundial. En este año de incertidumbre económica la feria continúo mirando a los mercado emergentes, en esta ocasión con India como país invitado. El artista y comisario Bose Krishnamachari fue el encargado de la selección de trece galerías indias cuyos artistas mostraron la energía y la creatividad de sus proyectos, enmarcados en un contexto global.

La feria, que contó con la participación de 238 galerías (79 de ellas españolas), de 32 países, volvió a su ubicación a los pabellones 6, 8 y 10 en los que el desembarco del medio centenar de artistas indios fue, sin duda, uno de los grandes atractivos. La performance, el arte electrónico y la creación más joven y rupturista siguieron siendo protagonistas en los programas comisariados, especialmente el videoarte a través de la colaboración con la feria barcelonesa Loop, especializada en creación audiovisual.

La vigésimo octava edición fue también el año en que ARCO evoluciona en su denominación. La feria, a lo largo de su historia ha ubicado a Madrid en el mapa del circuito internacional del arte y Madrid ha aportado la riqueza cultural de la ciudad a la feria. Desde entonces ARCO pasó a conocerse como ARCOmadrid, una imagen de feria y ciudad que se refuerza año a año.

‘10
En su vigésimo novena edición, con una presencia de galerías más reducida y con la crisis económica presente, ARCOmadrid dio un giro a su programa de países invitados, un clásico en el certamen desde 1994. La ciudad estadounidense de Los Ángeles fue en esta ocasión la invitada de honor, poniendo de manifiesto la ebullición artística de uno de los núcleos urbanos más efervescentes del mundo.

Por otro lado, la edición de 2010 estuvo marcada por la falta de entendimiento entre un sector de las galerías y la dirección de IFEMA, los meses previos a la celebración del certamen. Un año también de debate en la prensa que cuestiona distintos aspectos de ARCOmadrid, precisamente en un marco económico complicado y de gran competencia internacional.